Este Blog está hecho para dar a conocer los problemas actuales de la sociedad, como son, la perdida sistemática de la identidad nacional a manos de una globalización imparable y dispuesta a todo.
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domingo, 3 de noviembre de 2013
Identidad nacional y globalización
La identidad
según la R.A.E. puede ser de carácter nacional, colectivo o personal, pero
todos estos conceptos se han visto mermados por la ya conocida “Globalización”.
La interdependencia que se vive gracias a este proceso ya no es solo económica,
sino también cultural. En Latinoamérica, continente relativamente nuevo, según
la creencia occidental, se vivió y se vive el proceso de globalización a gran
velocidad.
El hombre
español llegó a tierra nacional hace 578 años. Diego De Almagro emprendió viaje
desde el Cuzco con una hueste de más de dos mil hombre y piso tierra nacional
por primera vez en 1535. A su llegada al valle de Copiapó, avanzando un poco
más al sur, se encontraron con la presencia de indios guerreros que no estaban
dispuestos a ceder sus tierras y menos a tranzar su cultura. He ahí el primer
rasgo de nuestra identidad como nación. Pueblo guerrero, que peleó en la
conocida “Guerra de Arauco” por más de 100 años, una batalla que aún se pelea;
500 años le bastó a la cultura Europea influir de tal manera en Latinoamérica
que nunca, aunque se intente, se podrá volver al pasado.
Sociedad
mestiza, racial y culturalmente, desde ahí ya sabemos que no volveremos al
pasado. La constante guerra que se vivía
en Chile en tiempo de conquista formó también la identidad de las mujeres, eran
pocas, pero con mucha presencia. Las españolas debían criar a sus hijos y
dirigir las tierras cuando sus esposos se iban a la guerra. En el testimonio de
Alonso González de Najera, se dice en relación a las mujeres, que “son ejemplo
de toda honestidad, de noble y señoril trato, de varoniles ánimos y de gran
gobierno; administran el de sus casas y haciendas del campo con esfuerzo y paciencia, supliendo
las largas ausencias de sus maridos…”[1].
Bastaron 400 años desde ese testimonio, publicado en 1614, y más de 550
años desde la llegada del hombre peninsular a tierras nacionales para que la
identidad mestiza persista, pero ahora, con la intención de unirse a otras
culturas. La aceptación de culturas tan lejanas como la celta, con el
Halloween, o también la fuerte influencia económica y publicitaria originaria
de EE.UU. se nos hace casi imposible resistirnos a celebrar. Sin embargo, mientras
nos atacan con su publicidad, por otro lado nos abandonan; la cultura
latinoamericana ha sido marcada por sucesos tremendamente tristes; esclavitud,
represión, guerras, dictaduras, hambruna, pobreza, desastres naturales, etc. Y
ninguna potencia mundial nos ha ayudado a levantarnos.
Si antiguamente los conquistadores llegaron con sacerdotes para
evangelizar y con armas para reprimir a los pueblos nativos, hoy llegan con su
publicidad, sus grandes ofertas a tratar de atraernos hacia el mercado
capitalista y globalizador, hoy nos conquista con consumo.
Los medios de comunicación hacen su parte en esto de la Neo-conquista
(forma en que llamaremos a la avasalladora publicidad, etc. de las potencias).
La televisión se encarga cada día de mostrarnos las últimas tecnologías, y de
esta manera influye en nuestra cosmovisión radicalmente.
La sociedad chilena y latinoamericana se caracteriza por ser
eminentemente mestiza, racial y culturalmente, pero actualmente, gracias a
todos los elementos que hemos mencionado antes, esta cultura que ya desde un
inicio es mestiza, ahora ya no se sabe quién es quién. Muchos creen que la
globalización es buena, las ciudades cosmopolitas son positivas para el
desarrollo cultural. Si bien la diversidad cultural no es mala, al contrario
puede llegar a ser muy positiva, la inserción de costumbres ajenas al lugar si
puede ser muy negativo. No es solo la
inserción de costumbres sino el desplazamiento de las costumbres autóctonas.
El desplazamiento de costumbres se traduce incluso en temas deportivos.
El futbol, deporte tan querido en nuestro país ha sido víctima o tal vez
beneficiado por la globalización. La procedencia de los fichajes es cada vez más
“extraña”. Como dice el periodista Rodrigo Retamal “casi siempre son
argentinos, uruguayos, brasileños, pero esta vez los jugadores más renombrados…
son de nacionalidades poco frecuentes o bien provienen de ligas poco seguidas
por los chilenos”[2]. Y
de esta manera se expresa la globalización en el deporte esta globalización que
nos hace perder la identidad, ya sea personal o nacional.
El poeta, psicomago, actor y director Alejandro Jodorowsky cree que
nuestra identidad ni siquiera es nuestra al momento de nacer, todo en nosotros
es determinado por algo externo, en un primer momento por nuestros padres, y
con el tiempo por la neurosis colectiva que nos rodea. “La naturaleza nos crea
perfectos, la neurosis nos crea un disfraz, incluso nuestro propio <Yo>
es una máscara”, dice Jodorowsky, por esta razón él busca traspasar esas máscaras,
esas capas e ingresar al centro del inconsciente, donde se encuentra la verdad,
el verdadero <yo>.
Nuestra identidad personal ha sido corroída por la sociedad, que a su
vez se ha visto profundamente influenciada por la globalización. Pero existe
una fecha en el año en que todos nos sentimos profundamente chilenos. Somos
nacionalistas y defendemos la patria. No existen colores políticos ni clases
sociales. Son las fiestas patrias; todos nos volcamos a las fondas, peñas,
asados familiares, etc. a celebrar una fecha, la cual pocos conocen su verdadero significado. No sé
si será la gran cantidad de días
feriados, que sin duda revolucionan a cualquiera, la incontrolable
adhesión por el alcohol que se vive por esos días o de verdad existirá un deseo
de celebrar a la patria y a su historia en general. ¿Es real esta unión
ciudadana? o ¿sólo se vive por la efervescencia producida por el ambiente de
fiesta? El ánimo de la gente durante las fiestas patrias es muy parecido a lo
que ocurre cuando la selección nacional de fútbol gana un partido importante.
Todos los adeptos a este deporte se reúnen en un punto clave de la capital, “la
plaza Italia, a celebrar este logro, que por unas horas parece ser hazaña
nacional.
Luego de todo lo revisado, planteado y mencionado anteriormente estaríamos
en condiciones de presentar una conclusión con respecto a lo afectada que se ha
visto la identidad nacional y personal gracias a la creciente globalización.
Con la globalización se ha creado una “aldea global”, que nos permite, por un
lado, acortar distancias entre culturas muy lejanas, relacionarse entre sí y
retroalimentarse; pero por otro lado nos quita privacidad y nos hace, queramos
o no, practicar costumbres propias de otras regiones del mundo.
La globalización es desigual, pero si ya llegó a tu región no hay forma
que te quedes abajo del tren globalizador. Te arrastrará aunque te resistas,
sea para bien o para mal. En conclusión la identidad no puede competir contra
la globalización, el humano está diseñado para dejarse llevar y esto hace mucho
más difícil resistirse a la pérdida de la identidad a manos el asesino de
culturas que es la globalización. Esta pelea es la de una hormiga (identidad)
contra el dedo amenazador de un humano ocioso (globalización).
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